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el informador informal

Hoy rindo menos, no me lo he tomado

Te veo en buena forma física, campeona. Una mente despierta en un cuerpo que llama la atención. Cultivas todo y bien. Si es que no das abasto. Ya desde muy pequeña te metieron en el típico estrés de la actual infancia. Cuenta cuántos deportes has probado, actividades artísticas, musicales, gimnásticas, rítmicas; cuántos idiomas has estudiado fuera de la vida escolar, y no hablemos de tantos intereses que tienes y pretendes seguir. En ocasiones me parece que hay personas que conoces y te interesan pero por algún aspecto que compartes con ella. Dices: es la vida moderna la que nos impone estar muy preparados para el presente que ya es futuro. De acuerdo. A mí ahora casi me pasa igual, sólo que cada vez tengo menos futuro y más pasado.
El otro día, en el gimnasio, te imaginabas algunos cuerpos de gente que por allí se trabajaba el físico. Qué cuerpos, decías, reflejando tu ardor adolescente. Sí, esbeltos, bellos. Son espacios más sociales de lo que parecen. Fíjate que suelen colocar estratégicamente espejos donde mirarse las fachadas de la estructura corporal, el sudor colectivo de máquinas tan juntas debe tener efectos narcotizantes para la superación corpórea (como el cloro en las piscinas), las pantallas planas no paran de idealizarnos con vídeos musicales protagonizados por la juventud famosa de MTV y similares. Jóvenes también muy castigados por sustancias diversas, decías.
Pues sí, la historia de la humanidad siempre ha ido acompañada de productos que ayudaran a las personas a algo. Lo hablamos en una clase y participaron compañeros y compañeras que relataron su experiencia con algunas de esas sustancias. Una vez leí algún artículo sobre drogas escrito por Antonio Escohotado y recuerdo que te pregunté quién era ese señor. Me llamó la atención su trayectoria vital, su defensa de la libertad para consumir tantas sustancias (no la obligación) y sus problemas con familias de personas enganchadas o muertas por culpa de las drogas que desalmados traficantes les habían vendido, a veces adulteradas. Yo hablo con mis colegas y sé que cada vez de prueban más cosas. Personas adultas son responsables de lo que pasa, y gobiernos y empresas encubiertas y policías y muchos intereses. No entiendo por qué los adultos os metéis con los jóvenes cuando debíais mirar más a vuestro interior y a vuestra época juvenil. Acordaos de lo que hacíais. Ofreced a la gente joven un mundo mejor, mejores trabajos, menos hipotecas y más viviendas, menos préstamos y más ideales basados en vuestro modelo de vida por la que lucháis o debíais luchar.
Qué te voy a responder, dices tantas cosas con tanta razón que si te corto en tu monólogo podría ser para ampliar tus ideas.
Una conversación que después retornó al punto de partida inicial, al gimnasio. Seguimos con el tema pero desde la vertiente deportiva. Decías que mucha gente toma también productos para desarrollar más músculo, para rendir más, para ser los primero en lo que sea, para la alta o baja competición. Y acudiste a la actualidad. Sabes de ejemplos de profesionales de ese deporte que a mí tanto me gusta ver por televisión, el ciclismo en carretera. Algunos han sido condenados por lo que hacen muchos en éste y en otros deportes de élite. Nuestro homenaje y admiración a El Chava Jiménez, al emblemático Marco Pantani y ahora al acusado por los franceses otra vez, Lance Armstrong. Otra vez a la carga, de nuevo lo condenan. Envidias. No miran a su alrededor. Protegen a los suyos. Muchos hacen lo mismo para aguantar esfuerzos que no se consiguen sólo con macarrones y bistecs. Tú los justificabas. Si se dopan, qué pasa. Crean deportes que convierten en espectáculos y cuentan con hombres que deben ser superhombres para estar a la altura del circo mediático que alimenta el negocio que produce dividendos que van a parar a las cuentas de algunos que condenan. No entendías por qué los ciclistas y los esquiadores de fondo son sus víctimas más elegidas. Les retabas a que “los vampiros” (extractores de sangre por sorpresa) entraran igual en el fútbol de élite, en el baloncesto, balomnano,atletismo. O en muchas oficinas, despachos de políticos, puestos de responsabilidad, donde las rayas no son precisamente de escritura.
Antonio Escohotado ha investigado la importancia de las drogas en la historia. Mentes despiertas o adormecidas, rapidez o lentitud, en el paraíso o en el infierno.
Legalización o no, polémicas aparte, hemos de acabar con este asunto que tanto te preocupa. Porque te he de decir la verdad: hoy rindo menos, no me lo he tomado.
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