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el informador informal

Mientras yo voy a clase él vende sus libros

Te voy a explicar lo que yo pienso de ese escritor que fue profesor de instituto y que dejó las clases porque le fue muy rentable publicar su visión de lo que pasaba en las aulas.
Él, gracias a su éxito, ahora está fuera de la enseñanza. Pero sigue predicando sus teoría. Como alumna que soy desde hace algunos años, le podría decir algunas cosas a Toni Sala, el profesor en excendecia que sigue dándole vueltas a su más socorrido tema. 
El otro día, una biblioteca de un pueblo cercano a donde yo vivo, organizó un encuentro con este ex profesor en activo. Formaba parte de puntuales reuniones con diferentes escritores. En el momento de comenzar el acto, el público ocupaba el primer piso. En el superior estábamos quienes aprovechábamos el tiempo estudiando, leyendo, con el ordenador o haciendo  actividades escolares.
Desde arriba se sentía la tertulia. No creas que había mucha gente. El éxito se reducía a un pequeño grupo de señoras que cabían en una mesa, con Toni Sala como anfitrión. Llegó con una maleta llena de libros ajenos y empezó la intervención con el primer tema que le planteó la moderadora y organizadora del evento. Cómo no, el tema estrella inicial: qué pasa en las aulas.
Fue sincero ante las supuestas señoras con nietos. Después de un tiempo de profesor de secundaria en activo, quiso plasmar sus vivencias en un libro que, por suerte o por conexión con una real preocupación social, pronto fue tema mediático. Su exposición me hubiera gustado que la hubiera escuchado también la cantidad de estudiantes de secundaria que estaban en el piso superior. Esos sí que conocían más de cerca el tema y podían ser sus alumnos.
Las señoras se quedaron con el desaliento de un profe que reconoció que ahora está en excedencia. Ya sólo se dedica a lo que él llama literatura y hasta ha ganado algunos premios con algún libro posterior. Los problemas que puso encima de la mesa son los tópicos de siempre: el alumnado no sabe leer, no le interesa casi nada, hay falta de autoridad, Internet deforma l educación, hay páginas para que los vagos copien trabajos y engañen a los profes, no escriben, no les gusta la literatura, etc.
Desde arriba escuchábamos la retahíla de quejas. No sabía el autor que justo estábamos en aquella biblioteca por todo lo contrario. Nadie perdía el tiempo, la gente leía, consultaba Internet, trabajaba en silencio, repasaba apuntes de los profes, elaboraban trabajos.
Eran dos mundos diferentes: arriba, estudio; abajo, el experto que vendía sus teorías a la vez que se supone quería que le compraran el susodicho libro. Nadie bajó a explicarle cómo los alumnos vemos la realidad de las aulas. Lo dejamos con sus temas y nos causó un gran consuelo que Toni Sala pidiera una retirada de las aulas.
Su libro o pequeña historia de un profesor de secundaria no lo voy a leer. Me basta con haberlo escuchado y con lo que tú me has contado. Recuerdo que tampoco te gustó el derrotismo de un profesor que parece no entender otra realidad. Quizá tiene ideas con fundamento. Son muy  respetables. Pero generalizar, no entender y menos luchar a favor de la formación de las nuevas generaciones es una imprudencia más de quienes creen que el único modelo es el de ellos, basado en la tradición y no en la adaptación a los tiempos actuales. 

Me gustaría saber cuánta gente joven le ha leído y si algún antiguo alumno suyo lo ha hacho y qué opina. Mientras, él seguirá intentando venderlos y los demás iremos a las clases. Esperamos encontrarnos con profes que sepan ilusionarnos y conviertan las críticas en nuevos sistemas para enseñarnos en estos tiempos de novedades y cambios.


 
 

 

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